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Monográfico fotográfico nº 17:
Instantanias Menesas (42 fotos) |
En la
cristalera Habitual |
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BILBAO, LA
CIUDAD. |
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Desde el ventanuco no se ve
la ciudad de Bilbao pero sí se ven y oyen bilbaínos pasar por
las callejas del pueblo, que se divisan desde aquí. De vez en
cuando, y sin muchas ganas, tengo que desplazarme hasta la
capital y curiosamente no es la capital que me corresponde.
Por esos caprichos históricos y de divisiones territoriales
aquí la capital oficial es Burgos pero, lo cierto, es que a mi
Burgos me suena a chino; ¡Bilbao es otra cosa!. Me encamino
bien de mañana y al igual que el río Cadagua, que parece le
cuesta salir del valle, voy bajando hacia la urbe.
La primera cita con la ciudad
es la visita obligada a la consulta de algún médico. No se
como lo hago pero siempre aparezco en calles que nada tienen
que ver con la del médico, no me llevo mal rato. Se ve que no
he desarrollado el instinto de la orientación urbana. Todas
las calles son iguales, oscuras, estrechas, con ruidos, llenas
de gente que no conozco y edificios planos. ¡Claro que...
posee otros atractivos! |
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El médico, sea de la
especialidad que sea, hurga en mi cuerpo sin compasión, me
recuerda cuando escarbo en la tierra buscando gusanas. Hay
veces, que salgo de la consulta con el miedo metido en el
cuerpo esperando los resultados que tardarán una semana. Otras
veces, cuando los resultados son en el momento se me olvida
enseguida el mal rato y me dispongo, ahora ya, a disfrutar de
Bilbao.
Deambulando por las calles llego a los jardines Albia donde
impertérrito está sentado en una piedra Antonio de Trueba, el
escritor que inmortalizó el valle de Mena, en concreto Viérgol.
Me he enterado leyendo el libro de Bustamante. Lo mejor del
día es adentrarse en los edificios lujosos, en algunos de
ellos viven mis familiares. Es un auténtico placer para la
vista ver tanto glamour, siempre hay cambios: que si las
tapicerías, que si cuadros, que si lámparas... Miedo me da
pisar las alfombras, parece que voy a caer al piso de abajo. Y
curiosear los armarios de mi prima, a tope de cosas bellas
(zapatos, abrigos de piel, frascos de perfumes, trajes de
diseño...)
Poco dura la felicidad porque
enseguida dicen que hay que ir a comer a uno de esos
restaurantes caros. A mi no me gusta comer rodeada de
desconocidos, con veinte cubiertos y no sé cuantas copas
distintas que yo sola me armo un lío. |
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Me tratan muy bien y hablamos
mucho de nuestra familia repartida por todas partes, que siempre
que pueden visitan Villasuso porque saben que allí han nacido
nuestras madres, nuestra abuela Irene, nuestra bisabuela Hilaria
y muchas más.
Al atardecer y ya deseando volver,
cojo el autobús de Emiliano. Emiliano es toda una institución en
el valle. Llegó un buen día, no sé de dónde y aquí lleva
conduciendo el autobús de línea Villasana-Bilbao muchos años,
más de 20. |
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Viajar con Emiliano es como estar
sentada en la butaca de casa, siempre hay tertulia. Habla con
los viajeros habituales de todo y sin tapujos. Para mí es un
placer escuchar, no es para nada un autobús impersonal, lo
hacemos nuestro.
Atravesamos la muga y aunque no
hay ningún cartel dándonos la bienvenida al valle de Mena no
importa porque vuelvo a ver el río
Cadagua.
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BRAVO POR LA
GUARDERÍA FORESTAL, POR LA LIMPIEZA
de las orillas del río Cadagua. Cuando ya creía que se venía todo
abajo con la jubilación del guarda del río, veo que no. Es un placer
caminar por las sendas y ver que la limpieza no está reñida con la
conservación del entorno. Han cuidado bien la vegetación ripícola
de los cauces.
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BRAVO POR LOS
REVILLAS REVILLAS
por enviarnos
detalles como el siguiente: “el monje dormido de la Peña”. Se ve que
cada uno tiene su rincón favorito en la Peña. |
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BRAVO POR LA
FLORACIÓN DE LAS MIMOSAS. En el
valle hay pocas mimosas pero con una que se vea da la justa
tonalidad amarilla sobre fondo verde.
BRAVO POR EL PLENO
MUNICIPAL porque por primera,
desde hace mucho, veo que se ponen todos de acuerdo para aprobar dos
propuestas.
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UN MORRILLAZO
NO MUY GRANDE DE piedra caliza de la
Peña para aquellos cazadores que van dejando por el monte los
envoltorios del bocadillo, las latas de los refrescos y ya el colmo,
los cartuchos. |
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UN
MORRILLAZO BIEN GORDO PERO NO de la Peña sino de los
morrillos que se han desprendido de la nueva carretera para los
responsables, esos que llamamos gelifantes, por su prepotencia, por
pasar por encima de todo sin atender a nada. Porque lo único que les
ha importado ha sido la carretera.
Y ahora van y cambian el número de la carretera: antes 6318, ahora
en unos lugares es la 6318 y en otros la CL 629.
No quiero ni pensar si viene un visitante al valle por primera vez y
se guía por los carteles de las carreteras y por los indicadores
“valle de Mena”. El valle tiene cinco fronteras (entradas) y en
ninguna pone “valle de Mena”.
¡El visitante se volverá loco buscando el valle!. |
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UN
MORRILLAZO DE PIEDRA CALIZA de la Peña en forma de excremento
de perro para el vecino que ha denunciado a otro vecino porque dice
que le pican sus abejas. Y él desde que ha hecho una perrera echa
toda la mierda de los perros al cementerio, donde está enterrado mi
bisabuelo y mucha más gente de Maltrana y La Presilla.
¡Aquí el que esté libre que tire la primera piedra! |
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