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UN MORRILLAZO DE PIEDRA CALIZA DE LA PEÑA PARA “EL HURACÁN”
QUE HA SACUDIDO SOCIALMENTE A MI PUEBLO ESTE MES de octubre y
que aún no ha acabado cuando escribo este ventanuco.
Somos cuatro casas habitadas y en todas ha habido trifulcas.
.Una vecina se acaloró de lo lindo con unos desconocidos
porque sin mediar palabra se metieron en sus fincas a coger
nueces. A estos desconocidos no les bastó con coger las
nueces caídas en los caminos y lugares públicos que optaron
por meterse dentro de las propiedades.
.La trifulca más
gorda la tuvo el alcalde con un posible nuevo vecino. Hay
que decir de antemano, por lo menos a mi me parece, que ser
alcalde pedáneo en un minúsculo pueblo como el mío y para
colmo llamarse Maltrana, es sumamente complicado por la sencilla razón
que si hoy llamas
al “orden” a un vecino, mañana es posible que tengas que
recurrir a él
pidiendo cualquier tipo de ayuda y cada vez que salgas de casa
te vas a dar
“ de morros” con él.
Por mucho que utilices la diplomacia y los buenos modos, la
situación es siempre embarazosa. Así que la vía más cómoda es
dejar hacer y que salga el sol por donde quiera pero hay
situaciones, en las cuales, el alcalde se ve forzado a actuar
y si se ha levantado con mal pie pues arde Troya.
El asunto empieza cuando el alcalde le comenta al posible
nuevo vecino que el muro que está levantado en su finca va a
perjudicar al pueblo, ya que dicho muro va a provocar un
derrumbe que acabará tapando la carretera vecinal que se
encuentra debajo.
Que utilice otra técnica para hacer el muro sin perjudicar la
carretera.
Empieza el picoteo verbal entre ambos, se sigue por aumentar
el tono de voz, se caldea la trifulca con insultos y si
alguien no media se acaba a tortazo limpio.
Como ya todo se ha salido de contexto, el último recurso es
llamar a los municipales.
Luego, vueltas las aguas a su cauce, todos reflexionan pero si
el alcalde no pone los puntos sobre las ies, el muro se hace y
cuando el talud se hubiese desmoronado, todos sin excepción
hubiésemos dicho: - ¡Que se caía el terrazo, ya lo veía venir
yo!.
.No acaban aquí las trifulcas, parece que alguien ha
estado hurgando en las líneas telefónicas del pueblo y
cuando se marca el número telefónico de una casa contesta la
vecina, con la cual no se llevan, precisamente, de
“rositas”. Los operarios de telefónica llevan cuatro días
intentando arreglar el desajuste y buscando una explicación
pero aquí todos callan.
.Tampoco mi casa se ha librado del huracán trifulquero de
octubre. Vino un vecino del pueblo de al lado con malas
pulgas y peores argumentos de discusión. Yo campeé el
temporal dándole la razón en todo, pues ya es sabido que dos
no discuten si uno no quiere y además “a palabras necias,
respuestas simplonas”. Pero la cosa se complicó cuando
apareció mi padre en escena y se lía el asunto porque
nuestras gallinas (4), de vez en cuando se pasean por la
finca de dicho señor y eso, dice, le pone de muy mal humor.
¡PARA QUE LUEGO DIGAN QUE LA VIDA EN UN PUEBLO ES ABURRIDA! |