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La casa de la señora Micaela se
puso en venta, el cartel de “SE VENDE” estaba ya
descolorido de tanto mirarlo. La vivienda es como
cualquier casa menesa.
Hay que reconocer que la casa
menesa es un poco insulsa. Cuatro paredes limpias, con
escasos vanos y un poco de terreno a su lado ¡eso sí, de
buena piedra!. Carece de recovecos, de porches, solanas,
galerías, en definitiva, de esos rincones tan acogedores
que tienen las casas cántabras.
En medio del pueblo, orientada
al mediodía pero pegadita a La Peña, la casa de la señora
Micaela se abría para acoger a nuevos dueños.
Los seis vecinos del pueblo
observaban desde la distancia pero sin perder un detalle
de lo que se avecinaba. Claro que para cuando llegaron los
nuevos ya estaban al tanto de todos los detalles sobre
ellos.
En principio, venían solo los
fines de semana y vacaciones pero cuando la abuela se fue
a vivir con ellos, decidieron instalarse definitivamente
en el valle.
Acudieron a sus primeros
concejos en el pueblo ilusionados pensando que se podían
realizar varias mejoras para el bienestar del pueblo
¡¡¡Que ilusos!!1
En verano, el agua escasea pero
no es por cantidad sino por fugas en la red y abusos en el
riego. En cuanto se tocaba el tema de mejorar la tubería
del agua solo el nuevo estaba dispuesto a poner dinero.
Ahora a él no le escasea el
agua ya que construyó un pozo y a parte recoge las aguas
de lluvia en un depósito y es que con dinero todo es más
fácil.
Ya no van a los concejos,
mandan a la abuela.
Los primeros años, los nuevos
vecinos pedían consejo a sus convecinos a la hora de
sembrar la huerta y aún recuerdan como fueron a sembrar
las alubias según los criterios de un vecino que les dijo
que sólo colocasen una alubia en cada surco, cuando todos
sabemos que hay que echar por lo menos cinco y claro las
alubias no dieron su fruto.
Si colocaban macetas con
plantas en la fachada de la casa al poco tiempo aparecían
secas, alguien se dedicaba a fumigarlas con herbicida.
Acabaron vallando la delantera
y colocando seto artificial.
Poco a poco se fueron aislando
del pueblo y hoy viven encantados en su casa pero todo de
puertas hacia adentro.
Y hay veces que me dicen:-
Mena tiene un hermoso paisaje pero muy mal paisanaje.
A lo que yo les respondo: - En
Mena hay de todo como en botica y si no os gusta ya sabéis
donde está la puerta. |